
prefiero tener una vida tranquila a vivir reventada por los carretes... siento que no lo necesito. Me reuní con mis amigos (que conservo desde la enseñanza media) y todavía los veo en la misma parada que hace un par de años, como si trataran de aferrarse con uñas y dientes para no caerse del bote que tomaron al salir de cuarto medio, sin estar seguros de lo que hacían... me ví en medio de un grupo de personas con las cuales he compartido cosas hermosas y a las cuales quiero muchísimo, pero de las cuales creo que me he ido separando no tanto por distancia física o emocional sino por un cuento de "etapas". Siento que estoy en un momento de mi vida que es muy distinto al de ellos. Siento que, no sólo sé pa' donde va la micro sino que soy capaz de quitar al conductor del asiento e irme conduciéndola (aunque la metáfora suene muy burda). Me siento lista, preparada. Ya no me veo como una hojita en el viento... Ya no actúo en consecuencia a las circunstancias nada más, veo todo lo que está detrás... Suena extraño si me lo planteo... prefiero dormir, pero no en exceso, comer, pero no en exceso, salir a bailar o a reunirme con amigos, pero no en exceso... No por esto voy a dejar a mis amigos de lado, eso sería estúpido, digamos que puedo vivir sabiendo de nuestras diferencias, pero ahora estaré más preparada cuando me reúna nuevamente con ellos y no me sorprenderé si lo que hablan me parece tema de pendejos (aunque suene avejentada).

¿Cuantas veces nos damos cuenta en el día de que estamos vivos? piénsenlo por un segundo... realmente nos damos cuenta de que estamos respirando, de que estamos en un lugar físico, en un cuerpo que es capaz de percibir lo que está a nuestro alrededor... con la vida agitada que se suele tener en nuestra sociedad eso, al parecer, no es lo más importante... yo, personalmente, trato de darme un tiempo para mí cada día, aunque sea antes de dormirme para sentir... algo tan simple como notar la luz del lugar en donde estoy, o la penumbra si es que es de noche, sentir mi cuerpo, su cansancio, su vitalidad, oír los ruidos a mi alrededor, sentir mi respiración, la ropa o las sábanas cubriéndome, oler... es una manera de recordarme a mi misma que estoy viva...
¿Qué pensaría alguien si lo hago parar en su rutina, en el medio de la ciudad, y le digo "¿¡se da cuenta de que está vivo!?"? de seguro me miraría extrañado y se iría rápidamente, sin tomar en cuenta mis palabras...
¿Si le digo a quien está leyendo esto "¿¡te das cuenta de que estás vivo!?", obtendría igual respuesta?... hagamos la prueba

Qué difícil es decir "fracasé" "pude haber hecho más" "lo hice mal" o "no me la pude"... es difícil afrontar un fracaso... es difícil mirar nuestros errores a la cara y decir que nos han derrotado... es difícil de aceptarlo, de reconocerlo y superarlo; queda el miedo presente en nosotros, queda aquel fantasma rondándonos.
La universidad nos permite (y obliga xD) a tomar un taller de desarrollo personal para revisar nuestras propias trancas y tratar de trabajarlas... y en una actividad psicodramática nos tocó interpretar a "un fracasado", poco a poco vi como mis compañeros y yo terminábamos uno a uno acurrucados en el suelo, tristes...a unos nos llegó más fuerte que a otros, pero fuimos pocos los que comentamos al respecto tras la actividad(que fué mucho más larga que eso... interpretamos a más de un personaje). A lo largo de las distintas clases de taller he ido notando a través de mis compañeros que el tema del fracaso sigue presente.
Muchos llegamos a la universidad cargados de ilusiones, con un montón de sueños en las mochilas, pero al pasar los años ¿cuántos abandonan a mitad de camino? ¿cuantos se dan cuenta de que "no era lo suyo"? o que "lo que querían no lo podían lograr por esos medios"
La sensación de fracaso me acompaña día a día desde hace algún tiempo... en primer año de la U tenía de a 6 ramos por semestre y, de un tiempo a esta parte, tengo solo 2... siento que me he ido derrotando a mi misma... lo estoy trabajando y tratando de superar esa sensación de a poco, pero cuesta. Muchos envidian el tiempo que tengo para estudiar los ramos que tengo, pero a mi el ocio me es tedioso, me da flojera y al final no sólo no estudio sino que no hago NADA... prefiero estar un poco estresada que estar paralizada. El próximo semestre tengo 4 ramos y el subsiguiente quedaré casi al día... tendré 6 ramos, incluyendo la prepráctica.
A varias personas les he escuchado alegar contra la escuela e incluso llorar porque ven la rigidez de pensamiento de los propios profesores... imaginaron la universidad de otra manera... y algunos incluso imaginaron a la humanidad de otra manera...
Crecer es difícil... afrontar nuestras limitaciones y nuestros fracasos también lo es...
Pero preocuparse es en vano, hay que ocuparse de ello... si nos cuesta, entonces TRABAJÉMOSLO, si hay algo que aún podamos hacer al respecto IDEÉMOS alguna estrategia para hacerlo... no sirven de nada las excusas que expliquen nuestro fracaso ni tampoco paralizarse a causa de ello, o esperar a que mañana ya será otro día, hay que levantarse y caminar.
Mi sincero pensamiento...
Agradecer la fotografía al Keliitooo (Osciel Olmos), un muy querido amigo y compañero de universidad. Si no me equivoco, la fotogafía lleva por título "Resiliencia".

El gato me va a matar al ver el titulo de esta entrada, pero ya pa'l caso no me importa mucho...
Conocí a su madre, de lo que me encuentro contenta, pero me doy cuenta de que el miedo que le tengo no se me quita ni con eso... no me hizo ninguna mala cara, no me retó, no me dijo nada que me hiciera sentir intimidada em lo más absoluto, pero... SIGUE SIENDO SU MADRE!!
Qué es lo que pasa que los anticuerpos se nos disparan al oir la palabrita esa ("suegra", pa'l que no ha entendido). ¿Será algo más bien cultural?
La mayoria de la gente que conozco no se lleva mal con sus suegras, ni yo tampoco, pero eso no me quita el miedo que le tengo...
Tengo mi propia teoría al respecto, la cual me gustaría compartir con ustedes.
Lo que causa el miedo es simplemente la gran influencia que tiene una madre sobre su hijo. La mayoria de las personas desarrollan un apego seguro con su cuidador, el cual en la mayoria de los casos (aunq n nuestra dispersa sociedad chilensis tbn c da l kso d las abuelitas y las tias)es la madre. Por esta razón estamos más que seguros de que si quiere decirle a su querido/a hijito/a que no le gusta su pareja esto igual va a preocuparle al susodicho... Bueno, hay que reconocer que hay personas con más mala suerte que otras, por lo tanto me siento afortunada de que mi suegra no me haya dicho nada a mi, ni a mi pololo, pero eso NO ME QUITA EL MIEDO...
Si alguien quiere aportar algún nuevo comentario al respecto, créanme, estaré no sólo agradecida de lo que me digan, sino también complacida de ver las malas experiencias de otros XD (y las buenas tbn, claro... sí, claro... pero prefiero las malas pa' saber q no stoy kga)
Kisses
Cosas simples para nosotros cuando estábamos en el liceo – y con nuestras familias – ya no son tan simples como universitario (mi ejemplo): El dinero, aquel al que nunca se le dio el valoren el pasado comienza a doler en el presente, ya que ahora CADA PESO VALE…si puedes comprar un producto más barato, se compra, si tienes que caminar para sacar fotocopias más baratas, se hace, si puedes caminar para ahorrar pasajes…se camina y así sucesivamente. Comida, movilización, fotocopias, todo lo que un estudiante necesita comienza poco a poco a movernos las neuronas y nos damos cuenta que este es otro mundo y la vida tal como la conocíamos ha dejado de existir…
Yo era de ir a comer completos y bebida cada semana con un amigo, en el primer año de estudiante universitario, lo cual se hizo tradición con el tiempo…Había dinero (se administraba bien), no estábamos en “crisis” y era barato…ahora eso es un recuerdo bastante lejano…ahora solo se promete que algún día se hará de nuevo…
Y eso es una de las cosas de las cuales uno se vuelve consciente: aquellos que viniendo de lejos tienen que llegar a pensiones, se vuelve una necesidad creciente el no sentirse solo…a muchos nos ha pasado que buscamos algo que hacer, sea en la U, con los amigos, en la biblioteca, a recorrer la ciudad o ir a comer o tomar (chelitas), algo con tal de no volver a la pensión, a encerrarse solo.
La soledad da riendas suelta algo muy importante: Ya no hay control parental. Y por una parte es bueno. Si la “tía de la pensión” no te molesta, la independencia brota y sientes que puedes hacer muchas cosas sin que te juzguen o te lo prohíban…”libertad” que puede hacer más pesada la carga de vivir solo (¿? ¿?,carrete,CARRETE!!!)
Sea cual forma de palear la soledad, se comienza a anhelar el hogar…aquel sentimiento tiene su “etapa de latencia”: a algunos comienzan a necesitar a su mamá o su casa a los pocos días de vivir solo, a otros se demoran un par de meses y otros quizás después de un semestre o en un año…pero hay algo en común…nacen las ganas de volver a sus tierras, ganas que aumentan cuando la fecha de viaje se hace más corta…
Otra cosa que se suma al peso que cargamos es la expectativa de las familias. Muchos quizá somos los “primeros hijos que van a estudiar a la universidad” o “el primero de la familia en estudiar en una estatal”, etc. Todo eso se vuelve una carga grande para nosotros, pues es en este momento en que nace en tu mente ese pequeño yo minúsculo (o vocecita en tu cabeza, como quieran) que te recordará hasta el día que termines de estudiar, del esfuerzo y sacrificio que nuestras familias hacen para que nosotros podamos estudiar con las mejores condiciones que ellos (nuestra familia) nos puede ofrecer. Eso no deja de ser bueno, pues para nosotros es una de las motivaciones que nos da fuerza para seguir adelante y no rendirnos tan fácilmente.
A pesar de todas las adversidades que hemos de vivir, hay algo positivo en todo esto y el cual se hará notar cuando retornamos la primera vez a nuestras casas. Sin contar la baja de peso característico por consecuencia de cocinar todos los días ó fideos o arroz con hamburguesa y una que otra chatarrita en la u (comida express), nuestros padres nos hacen notar algo importante…has madurado…vivir un nuevo mundo ayuda a “centrarse” (el carrete obviamente no se cuenta, ya que es tan esencial como estudiar), ser o más atento y cariñoso con la famlia y/o más precavido con los gastos, etc….
Vivir solo es un peso que menguará con el tiempo, ya que conociendo nueva gente y una mejor “calidad de persona” (Ampuero, 2009) que te ayude (a carretear, a estudiar, actividades varias) a pasar esos momentos aburridos y nostálgicos…planeando quizá en un futuro no muy lejano vivir con los compañeros de carrera y/o amigos que ayuden a no sentirnos tan solos….xD
Se que es un nuevo cambio el estudiar en otra ciudad, mucho más si en ella no conoces a nadie salvo a tus compañeros de carrera...Poco a poco nos desarrollamos en aquella ciudad tan desconocida para nosotros y nos sentimos a gusto de vivir allí...

Bueno, así parte: un día de muchos pasé por la ropa americana (de la cual me he vuelto casi fanática) en caso de encontrar algo que me gustara, y resultó que ¡encontré unos pantalones que me encantaron! aunque me quedaban un poquito ajustados de cintura. "Es cosa de correr los broches... fácil, además que no es ni tanto lo apretado" fue lo que pensé al probarmelos... pagué y me lo llevé. Como no crei que me causarían problemas me los puse sin correr los broches para ir vestida formal para algo de la U...mmm, craso error!!! no me molestaban de la cintura, pero al estar ajustados se me subían de la entrepierna y ¡¡¡me estaban practicamente violando!!!. No aguanté a que terminara el día y corrí a casa a cambiarme. Ya corri los malditos broches, pero me quedó dando vueltas la pregunta ¿por qué se llega a privilegiar el verse bien (o, mejor dicho, creer que nos vemos bien...) por sobre estar cómodo?
¿qué mujer no ha sentido que la violan los pantalones ajustados o la ropa interior, o no ha ocupado algo de una tela que le sea incómoda?
La idea siguió rondándome, pero volví a enfatizar en ella cuando obtuve la opinión de un hombre... maaaaaaaaaaaal!. Si a las mujeres les es incómodo ¡¡imagínense a un hombre!! Los pantalones ajustados y la misma ropa inetrior está e contacto directo con el área genital... y, sí, el uso de algo incómodo puede afectar incluso a la salud... Y a pesar de que adoro como se ven los punk con sus pantalones apretaditos (que, según mi amiga Elvira, dejan muuuy poco a la imaginación XD) te juro que los compadezco...
Mi opinión es clara: ¡antes que andar incómoda prefiero andar sin nada! así de simple.
Hago un llamado a los diseñadores a hacer diseños que no incomoden a nuestras "partes nobles" (cmo diría el Gato) y que sean de telas que no piquen, y que nos dejen libertad de movimiento (me encanta bailar, asi que ya entenderán que eso es importante para mí...). Y también hago un llamado a quienes pasen por este humilde espacio de la web, a que dejen sus opiniones, comentarios, experiencias y sugerencias al respecto... nunca está de más!


